jueves, 25 de diciembre de 2014

Tristezas sin razón y felicidad falsa.

Con el poco tiempo que tengo de vida, me he dado cuenta de muchas cosas, la mayoría de ellas sin importancia o quizás sin la suficiente como para intentar entenderlas. Aún así, hay una que me inquieta, y he intentado comprender.

Tal cosa es el hecho de por qué los adolescentes vivimos miserablemente, siempre hay un motivo para estar tristes, o peor aún, lo estamos sin razón. Si no estamos tristes, estamos molestos, y me da consuelo saber que no soy la única que se siente así, porque la verdad, hay millones de pubertos que están igual. Todas estas afirmaciones que no tienen respaldo alguno, y las hago porque soy yo, y como adolescente promedio, pienso que me como el mundo y tengo siempre la razón, me hacen pensar que es normal, es normal para nosotros estar tristes, deprimidos y molestos, mayormente con el mundo en general, y con las personas que habitamos en él. Descubrí que para estar felices debe pasar algo, debemos tener un motivo, no es tan fácil como estar triste, que sin razón podemos sentirnos de tal manera. Sin embargo, la felicidad no nos dura mucho, esa fuente de alegría es siempre escasa y se agota muy rápido, para así volver a nuestro estado natural.

Así, puedo creer y afirmar que, esta generación es así, miserable, le gusta sufrir sin necesidad, le gusta complicar las cosas y peor aún, envolver todo un rollo de un piso y convertirlo en uno de treinta y dos. Pero, ¿qué podemos hacer? ¿esperar a ser adultos y ver si encontramos esa cosa abstracta llamada "felicidad"? Es estúpido e ilógico a la vez, ya que la mayor parte de nosotros al graduarnos estaremos la mitad de nuestras vidas encerrados en una oficina, con un trabajo al que ni siquiera le tiene gusto, para así, ser aún más miserables de lo que ya son en estos momentos; no quita que la minoría consiga lo que ama, y consiga ser "feliz", aunque para mí, la felicidad es sólo un estado de ánimo y no un "todo".

Ahora que llegué a este tema sin querer, quisiera aclararlo. Todos hablan de la felicidad como un objetivo, como un punto en sus vidas que cuando lleguen a él, habrán llegado a la cumbre y no necesitan avanzar más, porque según lo que nos han venido enseñando desde hace siglos, ese es nuestro final, nuestra meta. Lo siento por ser así de antiparabólica con las opiniones ajenas (la verdad es que no lo siento) y los parámetros que nos inculcan, pero para mí, la felicidad no es más que un estado de animo, a consecuencia de cierto evento o suceso que se haya dado a cabo recientemente. Porque veamos un ejemplo simple, si un hombre a sus cuarenta y tantos años, con su casa propia, con dos hijos y una esposa "feliz", su carro, un trabajo que pague sus deudas, sus cuentas y le deje dinero para irse de viaje los fin de semanas con su familia, dice estar en la cumbre, en su punto final, porque según él es feliz, y ya al llegar ahí no hay vuelta atrás, esa es su culminación. Me pregunto yo, qué pasaría, si este hombre "feliz", llega a su casa después del trabajo, esperando ver a su esposa "feliz" y sus hijos "felices", los encuentra asesinados de manera brutal, en la cocina de su casa "feliz", gracias a un matón que quiso robarse las joyas de su esposa, ¿qué pasaría entonces? ¿seguiría siendo feliz? ¿seguiría estando en la cumbre de la vida, como todos dicen llamarle? ¿O retrocedería a sus días de adolescente, donde era miserable? Por lo tanto, para mí, y ojalá que para ti también, la felicidad es sólo igual a la tristeza o a la euforia, estados de animo que van y vienen, que sólo están ahí. Así como dicen que la desdicha no dura para siempre, la felicidad tampoco.

Volviendo al tema anterior, creo que esta generación debería intentar cambiar, debería encontrar la felicidad en las cosas más mínimas que le pasan día a día, deberíamos alegrarnos sin razón, así mismo como nos entristecemos, deberíamos ser alegres, saltar y cantar sólo porque sí, y ya, porque las penas se las lleva el viento, y el viento puede llevarnos consigo.

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