domingo, 23 de agosto de 2015

Pasajes de un lobo

Quizás son esos amores rápidos y fugaces los que duelen más. Porque no terminas la oración antes de que un punto y final se atraviese y termine lo que no había llegado ni a la primavera. Mis manos siguen buscando las tuyas, porque no hubo tiempo suficiente para amoldarme a ellas, y las necesito, quizás la mitad de lo que necesito escucharte hablar.

Ya es de noche, mis lobos siguen aullando a tu luna, tan bajo que son susurros para que no escuches. Qué vergüenza anhelar un satélite que has dejado ir, por temor, por eso que nunca se dijo.

Los amantes fugaces se aferran más a las entrañas. El sentir es más ácido y los recuerdos más ariscos.

My ghost.