lunes, 26 de enero de 2015

Complejos de sol

La luna sonríe de día,
para acompañarme
en tu ausencia,
porque ella sabe
que la necesito
más que ellas, las estrellas.

¡Ay! que luna tan acomplejada,
quiere ser el sol,
pero se pasa la noche
cogiendo estrellas
para robarles brillo
y alumbrarme.

lunes, 19 de enero de 2015

14 y un cuarto

La luna es compleja porque es hermosa. Es hermosa porque es compleja. Somos cráteres dentro de ese satélite, somos estrellas alrededor de nuestra amiga lunar.

Porque sin complejidad no viene lo bueno, y lo bueno jamás dejara de ser complejo. Porque las cosas bellas siempre están llenas de huecos, pero está de nuestra parte moldearlos y ser capaces de pasar sobre ellos, sin caer, pero sí caemos, tener la capacidad de poder recogernos, mutuamente. Hay tantas cosas que decir pero tan pocas que salen de nuestras bocas, porque nuestras mentes están infectadas, inundadas, y no hay lugar a dudas que son complejas, así como el universo.

Sin complicaciones no existiríamos tú y yo, sin esto, no habría nada que esperar. Y oh, yo espero tanto. No saber que hacer ya se me hizo costumbre, pero tú haces que no saber nada sepa a que lo se todo. Contigo no sé nada pero siento de todo un poco.

"No éramos nada, pero fuimos poesía de vez en cuando"

lunes, 12 de enero de 2015

Qué raro, aún no nos han robado.

Y si te das cuenta, si nos robaron algo.

Nos hurtaron el tiempo,
las agujas no pararon esa noche,
ni el día siguiente,
ni aquella tarde nueve.
Aunque así se sintió,
al verte junto a mí
bajo un cielo sin estrellas.

Ay tiempo, viejo amigo,
¿será que me acompañas?
yo estaré a tu lado mientras pasas,
mientras giras y mueres lento.

Nos robaron las horas,
pero no los delirios.
Me dejaron tiempo
sólo para pensarte
porque al quitarme tu tacto,
me queda tu esencia.

Y aún así,
pierdo el poco tiempo que salvé
en tomarte para mí
con delicadeza
entre mis palabras.

Eres delirio, eres fuego,
eres todo eso que deseo
todo eso que mata.

domingo, 4 de enero de 2015

Tu amor lunar y su desdén universal

Esa noche era luna llena, pero ella estaba tan vacía como el cielo de estrellas. Se preguntaba que a dónde fueron, ¿huyeron, quizás? Quería hablarles, confersales su amor por aquella luna distante. Pero la luna no escuchaba y las estrellas no estaban. En este cuento cruel esas cosas no pasan, y lo sentía, lo sentía más de la cuenta, porque quería escuchar, pero no podía.

Te diste cuenta que te ignoraba, también notaste que se esforzaba en hacerlo, que no era feliz viviendo así. Sin embargo, tú danzabas noche tras noche, sin importar en qué fase se encontrase, porque no te importaba, siempre estarías ahí, aunque ese satélite no lo notara. Peores eran aquellas noches donde no se asomaba, donde iluminaba aquel cielo detrás de una nube, temerosa, tímida; pero aún seguías ahí, recordándole tu promesa silenciosa.

Pero la tierra es muy grande, hay mucho espacio que ver y muchas personas añorando a la misma luna. Por eso no te veía, no te notaba, pero te sentía, como si de la repelente brisa de madrugada se tratara. Y así fue, tu amor lunar y su desdén universal, lloraban por sus grandes amos que no encontraban un recorrido en común para andar de la mano bajo el sol.