mi reloj de bolsillo se dañó, las agujas ya no van en la misma dirección
siento extraño no encontrar ningún rasguño en él,
no hay golpes que digan lo que pasó
no existen pruebas de por qué ya no giran
de vez en cuando lo uso, y pierdo la cuenta de los minutos
olvido siempre que solo es un adorno en esta fría y pálida mano
era tan bello admirar el tic tac diminuto dentro de él
de vez en cuando lo extraño, e intento hacer que vuelva a girar
extrañar es parte del proceso, supongo
es tan difícil cuando una pequeña parte de mí quiere correr,
correr, correr, y que hagas estas agujas nuevamente girar
de vez en cuando lo olvido, puedo ver la hora prácticamente donde sea
los minutos corren con naturalidad y no hay tuercas que ajustar
la mayoría de las veces uso uno digital,
la calidez se siente diferente,
pero se siente mejor.
sábado, 21 de junio de 2014
Jamás he sido buena en escoger algo favorito en mi vida, aún no tengo una canción favorita, o una película, no puedo simplemente decir "oh, este es mi favorito" como la mayoría... pero, me gustaría intentarlo con mis momentos favoritos, en general.
Podría hablar de mi papá, y de mi niñez, he olvidado ya pequeñas partes de ese tiempo pero aún las más importantes están. Esos fin de semanas que mi papá iba a visitarme, y traía consigo nuevos juegos para mi PS1, y pasábamos horas y horas jugando juntos, esos momentos padre-hija que siempre voy a recordar porque, ahora mismo, los clasifico como mis favoritos, el simple hecho de haber creado con mi papá un lazo de confianza y amistad tan grueso desde que era una bebé me hace feliz, y aunque tenga lágrimas al escribir esto, no tiene nada que ver con tristeza, sino todo lo contrario. Mi papá solía alzarme en sus brazos y me hacía creer que tenía la capacidad de volar, era feliz, todo era simple y perfecto, lo quise desde el primer momento que estuvo conmigo, es mi héroe.
Otro de mis momentos favoritos, y de hecho, lo nombro en uno de mis escritos (Vino Tinto):
"Quiero que tomes la copa de vino tinto y degustes el dulce sabor de aquella tarde
donde me aferraba a tu brazo y caminábamos entre los árboles
cuando me decías te quiero al oído, cuando me mirabas con esa torcida sonrisa tuya"
Fue la primera vez que salí con él, la primera persona que me haría feliz con el simple hecho de sonreírme, de dedicarme una mirada. A primera vista sería algo tonto, fue una salida a comer helados, y a caminar por una plaza, estaba nerviosa y avergonzada, me parecía el ser humano más hermoso en ese momento, pude haber confundido esos sentimientos con incomodidad, pero no, no lo eran, de hecho, estaba tan cómoda... se sentía, y se siguió sintiendo como si lo conociera de toda la vida, como si jamás hubiésemos sido desconocidos, y sentía que él me veía de la misma manera, pasamos esa tarde simplemente agarrados de la mano, observando los árboles y riendo a los chistes tontos que nos contábamos, yo me aferraba a su brazo, con el mismo sentimiento de timidez, la brisa era perfecta, las personas ahí eran perfectas, el cielo era perfecto, todo era perfecto en ese momento, él lo era... después de eso, estuve tan feliz, podía sentir mis mejillas quemarse de tanto rubor que tenia, pasé esa noche pensando en cómo pude haberme conseguido a una persona como él, tan atento y cariñoso, y una vez más, sentí que el mundo era perfecto.
Mi cabeza es un desastre cuando quiero pensar en este tipo de cosas "favoritas", pero podría nombrar el día en que llegué a Londres en mis vacaciones, tuve un sentimiento de familiaridad, como si perteneciera ahí, no me sentía turista, sino parte del lugar, del paisaje, sentía que en algún momento ya había estado allí, en la acera, admirando los postes con cestas de flores colgando de ellos, fue increíble, no podría explicarlo simplemente con palabras porque no se entenderá de la manera en que quiero.
Y aquí vamos, mis agujeros negros no dejan que recuerde nada más...
domingo, 1 de junio de 2014
Danza solar, penumbra ajena
Cuervos bailan al pie del sol
Danzan al ritmo del atardecer
Montan una escena,
Se matan entre ellos
Mientras el sol cae.
El show continúa
La sangre se derrama
Los cuervos yacen en la penumbra
Oh, desgarrados sin gracia
Y elegante está,
El lobo que de lejos observa
Risa amarga, mirada desnuda
Ojos azules destinados a anhelar
Una tragedia que no es suya.
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