La solución a esto, viejo amor mío, sería quemar la carta y dejarlo morir, pero lastimosamente eso no cambiaría nada, ni una pequeña cosa, es gracioso e irónico, pero cada palabra hecha con esa tinta está grabada en mi mente como si de la marca de un rebaño se tratara.
El proceso de desintoxicación fue bastante doloroso, mi abstinencia a los buenos días y a las buenas noches no la llevé bien, chiquillo, pero dejame decirte algo, estoy bien. Justo en este momento, sigo escribiendo, sobre ti, pero eres una simple excusa para seguir haciéndolo, que no se te suba a la cabeza.
Todo esta farfullera es para felicitarte, ay, si corazón, quiero darte la en hora buena, eres inmortal, enamora a una escritora empedernida, y vive para siempre.
Felicidades.
-R