miércoles, 29 de enero de 2014

¿Será que algún día me lo vas a devolver? ten por seguro que alguien más le dará uso, no lo mantendrá en una vitrina de cristal recogiendo polvo, siendo observado por muchos y tocado por nadie, sólo tú, ¿es que no ves? tienes la llave de la caja, puedes abrirla y tomarlo, porque es tuyo, pero no lo haces. Oh, cariño, ¿te cansaste de recolectar corazones? pues lo siento, no es mi culpa, es sólo tuya, ¿quién te manda a ser como eres?

Lo necesito, necesito que me lo devuelvas, quiero dárselo a alguien más, alguien que lo valore y no lo tire al piso porque no sabe que es suyo, oh corazón, ¿por qué tanta ingenuidad?, acaricialo, tómalo, mimalo, o golpealo, ¡haz algo!, pero no lo dejes ahí, úsalo, para bien o para mal, pero úsalo, manipulalo, bésalo, tiralo, pero no lo ignores, pide a gritos que le des una mirada, te suplica que lo agarres y lo mires, y decidas qué hacer. 

¿Sabes? prefiero que lo golpees, que lo pises y lo maltrates, y que de vez en cuando le des un abrazo cálido, a que lo devuelvas, intacto, así como te lo di sin querer, sin darme cuenta, así no me lo devuelvas, por favor, ¿es que no ves? mi corazón es un maldito que no acepta que nadie más lo acaricie, aunque él no sepa lo que es ser acariciado, porque nadie más ha tenido el privilegio, de poseer algo tan valioso, como lo es el corazón de una persona, la disposición de alguien para hacer todo por ti, oh, no sabes el privilegio que posees, úsalo, ve y úsalo, no lo dejes ahí.

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