Me encuentro corriendo, en esta casa de espejos, voy de un lado a otro, y veo un reflejo, no soy yo, no eres tú, pero no hay nadie más aquí, ¿qué es? te fuiste y me dejaste huyendo de estos monstruos, de estas pesadillas oscuras, y tú no lo ves, pero cada una de ellas llevan la cara que tanto quise y tanto odié, me hundo con estos reflejos y las sombras rompieron los espejos, aún corro, y no puedo salir, ¿qué hiciste? el circo te aburrió y lo desmantelaste, pero aún seguía ahí, y la carpa cayó sobre mí. Maten a ese payaso, es tan injusto.
domingo, 19 de julio de 2015
Kill that clown.
Los payasos ya se fueron, pero se olvidaron de llevarme con ellos, ahora estoy aquí, en este circo sin fin, donde tú solías danzar, ser el centro de atención. No existe nada más, sólo yo con disfraces sucios, algodones de azúcar rancios, y tus promesas ahogadas en la realidad, donde sólo fueron eso, promesas circenses, envueltas en la retorcida fantasía que la mujer con barba y los enanos ofrecen, pero ya no están, y las lágrimas son tan reales como los animales que se mantenían en cautiverio. El matiz de grises manchó esta escena, que se repite y se repite, porque mis labios ya no son rosa, son nada.
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