No advertí tus garras abriendo heridas, yo sólo vi tus dedos acariciando mi piel; y después de tanto tiempo, las heridas no cierran, me rompiste, y aprendí.
Ahora voy por ahí,
quebrando personas
rasgando pieles
y mutilando corazones,
así como me enseñaste, león.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario