domingo, 4 de enero de 2015

Tu amor lunar y su desdén universal

Esa noche era luna llena, pero ella estaba tan vacía como el cielo de estrellas. Se preguntaba que a dónde fueron, ¿huyeron, quizás? Quería hablarles, confersales su amor por aquella luna distante. Pero la luna no escuchaba y las estrellas no estaban. En este cuento cruel esas cosas no pasan, y lo sentía, lo sentía más de la cuenta, porque quería escuchar, pero no podía.

Te diste cuenta que te ignoraba, también notaste que se esforzaba en hacerlo, que no era feliz viviendo así. Sin embargo, tú danzabas noche tras noche, sin importar en qué fase se encontrase, porque no te importaba, siempre estarías ahí, aunque ese satélite no lo notara. Peores eran aquellas noches donde no se asomaba, donde iluminaba aquel cielo detrás de una nube, temerosa, tímida; pero aún seguías ahí, recordándole tu promesa silenciosa.

Pero la tierra es muy grande, hay mucho espacio que ver y muchas personas añorando a la misma luna. Por eso no te veía, no te notaba, pero te sentía, como si de la repelente brisa de madrugada se tratara. Y así fue, tu amor lunar y su desdén universal, lloraban por sus grandes amos que no encontraban un recorrido en común para andar de la mano bajo el sol.


2 comentarios:

  1. la que usted creyó deuda fue saldada. Y lo que yo creí innecesario me hizo srntir lleno de armonia al leer. Sintiendome indentificado y con ganas de más.

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  2. la que usted creyó deuda fue saldada. Y lo que yo creí innecesario me hizo srntir lleno de armonia al leer. Sintiendome indentificado y con ganas de más.

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