Y si te das cuenta, si nos robaron algo.
Nos hurtaron el tiempo,
las agujas no pararon esa noche,
ni el día siguiente,
ni aquella tarde nueve.
Aunque así se sintió,
al verte junto a mí
bajo un cielo sin estrellas.
Ay tiempo, viejo amigo,
¿será que me acompañas?
yo estaré a tu lado mientras pasas,
mientras giras y mueres lento.
Nos robaron las horas,
pero no los delirios.
Me dejaron tiempo
sólo para pensarte
porque al quitarme tu tacto,
me queda tu esencia.
Y aún así,
pierdo el poco tiempo que salvé
en tomarte para mí
con delicadeza
entre mis palabras.
Eres delirio, eres fuego,
eres todo eso que deseo
todo eso que mata.
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