sábado, 8 de noviembre de 2014

Y vive para siempre.

Ay cariño, la poesía me recuerda a ti como esas seis letras que la forman, por eso decidí no meterla en este asunto puesto entre tu y yo, por primera vez. Estoy siempre preguntándote antes de irme a dormir, ¿qué pasó con nuestro para siempre? ¿sigo siendo tan importante como solías clamar? esas palabras que escribiste a puño y letra para mí, donde decías extrañarme, donde repetías que me amabas, ay niño, ¿sigues sintiendo lo mismo? ¿o nunca lo sentiste en verdad?

La solución a esto, viejo amor mío, sería quemar la carta y dejarlo morir, pero lastimosamente eso no cambiaría nada, ni una pequeña cosa, es gracioso e irónico, pero cada palabra hecha con esa tinta está grabada en mi mente como si de la marca de un rebaño se tratara.

El proceso de desintoxicación fue bastante doloroso, mi abstinencia a los buenos días y a las buenas noches no la llevé bien, chiquillo, pero dejame decirte algo, estoy bien. Justo en este momento, sigo escribiendo, sobre ti, pero eres una simple excusa para seguir haciéndolo, que no se te suba a la cabeza.

Todo esta farfullera es para felicitarte, ay, si corazón, quiero darte la en hora buena, eres inmortal, enamora a una escritora empedernida, y vive para siempre.

Felicidades.

-R

No hay comentarios.:

Publicar un comentario