Tus suaves letras golpeaban contra mi pálida piel,
decías tener la perfección al lado,
contabas grandes hazañas sobre ella,
tomaste mi mano y me llevaste al fin del mundo,
Ay, hombrecillo de papel, ¿qué hiciste?
¿acaso decidiste anhelar dicha perfección de lejos?
ilusionar y tontear eran ases bajo tu manga,
si la perfección no te fue suficiente,
¿al final qué lo es?
oh, cariño, los rasguños están a flor de piel.
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