intenté llevarte a París, la capital de los enamorados,
tomé tu mano y te traje a las puertas de Berlin, con sus rascacielos de regalo
pero, optaste por dar la vuelta, y marchar a Roma, con sus ruinas y futuro destruido
no aceptaste las rosas, pero tomaste las espinas, ¿por qué?
¿Por qué preferir las aguas sucias, cuando te están ofreciendo un manantial?
¿De qué te sirve caminar cuando puedes volar?
r.r
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